jueves, 1 de noviembre de 2018

Salida de campo

Salida de campo
Investigación cualitativa
Diseño industrial
Juan camilo barrera parís

“sex club Bogotá”

Todo comenzó cuando el profesor Juan Sebastián nos pidió hacer un trabajo de campo, el cual nos sacara de nuestra propia zona de confort. Por mi mente cruzaron diversas ideas de aquel espacio o situación la cual lograría ser ajena a mi naturaleza y a mí misma personalidad. Pensé en tal vez asistir a una misa cristiana, pues el fanatismo religioso no es parte de mí, por el otro lado pensé en irme al extremo opuesto, asistiendo tal vez a una congregación satánica pero mi amor por los corderos y los animales me hizo dudar instantáneamente de esta propuesta, seguí dándole vueltas en mi cabeza a ese espacio o momento ajeno a mi el cual iba a experimentar, salieron diversas ideas más  donde los limitantes como el tiempo y la facilidad de acceso descartaron a mas de uno, hasta que llego la gran idea en el momento menos esperado.
Me encontraba el viernes en la noche hablando con una amiga tras un par de cervezas de diversos temas de la vida y nuestro circulo social ya que no nos veíamos hace bastante tiempo.
Hablamos de todo un poco hasta que surgió el tema de los planes del día siguiente, yo le Conte con brevedad que no tenía ningún tipo de plan estructurado para el otro día pero  estaba abierto a cualquier posibilidad, fue en este momento, donde yo estaría a punto de aceptar una de las experiencias más locas y controversiales de mi vida; ir a un SEX CLUB. Tras contarle mi falta de plan y preguntarle  cual eran sus planes, ella procedió a invitarme a que fuera el sábado a un sex club en Bogotá el cual era un bar de fetiche. Al comienzo la idea no son tan descabellada pues no supe medir con precisión el verdadero significado de asistir a uno de estos lugares pues no tenía ni la más mínima idea de lo sucedido allí dentro y su verdadero significado, aun así, mi impulsividad y personalidad sumamente relajada, me llevaron a aceptar esta invitación pues era algo nuevo para mi y claramente se salía de mi zona de confort, por lo cual no solo seria una experiencia de vida, sino a su vez, algo que podría aprovechar con un fin académico.
Se acabo la noche y llegue a mi casa sin pensar mucho en lo que había acabado de aceptar, por lo cual no tuve mayor problema en irme a dormir sin pensar mucho en lo que pasaría al otro día.  Me levante a la mañana siguiente y tuve un día común y corriente donde en la mañana me dedique a hacer un par de vueltas, y en la tarde me encontré con un amigo para empezar a alistarnos para la noche que se nos venia encima.
Curiosamente, tuve la brillante idea de llamar a mi amiga con el fin de preguntarle cual era el código de vestimenta para este bar pues como dije anteriormente no tenía ni la más mínima idea de que usar o que ponerme para tan “majestuoso” evento.
Una vez me contesto mi amiga, procedí a preguntarle lo que debía ponerme para esa noche  asumiendo como un total novato que la peor respuesta seria decirme  “ usa un pantalón pegado”, o tal vez “maquíllate un poco”, vale la pena recalcar, que su respuesta fue totalmente opuesta a lo esperado, porque ella me  respondió lo siguiente “ Juan camilo, tienes dos opciones o te vas y te quitas toda la ropa en el lugar, o consigues un pantalón de cuero o unas mallas para ponerte” instantáneamente la reacción en mi cerebro fue de asombro total donde quede en un estado de ”shock”  al no saber en lo que me estaba metiendo. Una vez colgué, le Conte a mi amigo la gravedad de la situación pues solo contábamos con esas dos opciones o no podríamos entrar.
Dejándonos llevar un poco por la emoción y por la clara falta de inteligencia de ese momento los dos decidimos emprender el gran asana de buscar unos pantalones de cuero los cuales nos sirvieran para poder entrar al lugar. Mas o menos a las 7 PM logramos dar con dos pantalones de cuero los cuales serian nuestra gran entrada al evento y sobre todo la posibilidad de  conservar la ropa sin perder la dignidad y el pudor en aquel lugar. Mas o menos a eso de las 9PM ya estábamos listos para emprender nuestro viaje hacia el sex club Fiebre el cual esta ubicado en la zona centro de Bogotá. Emprendimos nuestro viaje en un Uber  donde el conductor no hacía más que mirarnos con una cara de profunda confusión al ver a dos hombre con pantalones de cuero, aun así, la cara del conductor tuvo un cambio radical al ver que al llegar al lugar no éramos los únicos vestido de tal manera, y el vestuario de toda la gente haciendo la fila para entrar era potencialmente más bizarra y exótica que la nuestra, una vez nos bajamos, me llamo la atención ver bastantes personas de las cuales estaban haciendo la fila estaban vestidas con su traje de calle o en corbata lo cual irrumpía un poco con el código de vestimenta supuestamente impuesto por el lugar. 
Una vez nos bajamos, llamamos a nuestra amiga para ver en que lugar de la fila estaba, al encontramos empezamos a hacer la fila juntos hasta que llegamos al primer filtro de entrada.
 el primer filtro de entrada era una seño de aproximadamente 50 años la cual decidía si nuestra pinta era “apropiada” para entrar al lugar, esto se me hizo extremadamente bizarro ya que era una mujer fácilmente de la edad de mis papas y podría ser la mama de alguno de mis amigos.
Pasamos el filtro sin dificultad gracias a nuestros majestuosos pantalones de cuero, y una vez cruzamos la puerta principal, entramos a un mundo desconocido por cualquier persona cuerda, entramos al país de las maravillas para algunos y el infierno en tierra para otros.
Al atravesar la puerta se encontraba una larga barra donde los asistentes al lugar iban dejando sus pertenecías al igual que sus celulares ya que en el establecimiento estaba prohibido tanto tomar fotos como grabar cualquier tipo de actividad sucedida allí dentro.
 Me llamo la atención ver como en la barra se encontraban estas personas en traje y con una apariencia sumamente normal los cuales en segundos se transformaban en otras personas, recuerdo específicamente ver a un sujetito de mas o menos unos 30 años el cual estaba de traje y portaba un maletín, se acerco lentamente a la barra y mientras ponía su maletín sobre la mesa, se empezó a desvestir con tal naturalidad que parecía estar en el baño de su casa, aun así, esto no acabo ahí, el sujeto una ves estaba en su máxima expresión de libertad y exhibiendo todos sus atributos, abrió el maletín, sacando de él, dos trajes de látex enterizos y un par de cadenas el cual no solo se pondría el, si no que a su vez, se pondría su compañero de al lado el cual era otro hombre en traje y bien presentado, recuerdo que lo mas traumático de la escena no fue verlos desnudos o con sus trajes de látex puestos, sino fue el ver como uno de ellos se tiro al piso en 4 apoyos como un perro y una vez encadenado por su “dueño”, prosiguieron a entrar al salón principal.
A continuación de esto, dejé mis pertenecías, mi celular, y lo que me quedaba de dignidad en la barra, y sin pensarlo mucho e ignorando todo pensamiento racional, procedí a entrar al terreno mas hostil y desconocido en el que he estado. No puedo precisar con palabras el sentimiento que genero en mi el entrar a este salón principal, pues en este vi cosas que nadie debería ver. Al entrar la imagen no fue tan problemática ante mis ojos, pues simplemente vi un gran grupo de personas desnudas, acostadas y sentadas en un sofá gigante hablando de sus vidas lo cual instantáneamente me recordó a las escenas de las películas romanas donde todos hacían parte de una gran fiesta desnudos. Me tome el tiempo de detallar un poco la escena pues era curioso ver a tanta gente al desnudo compartiendo su intimidad como personas pues la intimidad física no existía, Algunos hablaban de sus trabajos mientras otros solo hablaban de sexos y sus deseos más profundos, como el estar amarrados de cabeza, el participar en una orgia, el introducir objetos cotidianos en sus cavidades corporales, o el ser orinados por otras personas. Claramente estos no son deseos normales por los cuales nos podamos sentir identificados (o eso espero) pues el oírlos hablar trascendía de la realidad normal y entraba a un mundo donde palabras como el sadomasoquismo, dilatación anal, FISTING, Bondage, y sexo grupal, se convertía en palabras comunes que bajo ese contexto eran simples palabras más en una conversación normal.
No dure mucho tiempo en ese lugar del salón, pues la curiosidad y en cierto aspecto morbo que me genero la situación, ya habían pasado y era de pronto momento de moverme de aquel lugar. Lo sucedido a continuación fue una de las escenas mas sorprendentes que he visto en mi vida, pues al moverme de ese salón y entrar donde estaba la verdadera fiesta y el DJ tocando me encontré con 4 escenas las cuales traspasaron la normalidad de lo imaginado.
Al entrar al nuevo salón, me encontré con 3 hombres sentados en un sofá uno junto al otro, donde a cada uno de ellos, una mujer le estaba haciendo sexo oral mientras ellas mismas se tocaban entre sí, recuerdo como la imagen fue tan densa y tan traumática, que tuve que mirar hacia al otro lado, llevándome la sorpresa,  que al girar la cabeza presenciaría una escena mucho mas fuerte, pues en una cama al otro lado estaban teniendo la denominada” TORRE EIFFEL”  la cual consiste en tener un trio entre dos hombres y una mujer, donde uno de ellos, la penetra por su cavidad vaginal, y el otro introduce su miembro en la boca de la mujer generando así la denominada torre pues al llegar a esta posición esta, hace referencia a la forma geométrica del gran monumento parisino.
Una vez me encontré atrapado en aquella situación donde no podía mirar para ninguno de los dos lados, decidí avanzar entonces pues esta era mi única opción. Al avanzar me encontré con la escena la cual yo considero fue la mas fuerte de las 4 pues me encontré con los dos mismos sujetos de traje de látex de la entrada.
Lo imponente no fue encontrármelos o tener que verlos de nuevo, lo fuerte de esta situación fue el ver como el dominante presto a su mascota o como sea que denomine a otro sujeto el cual se encontró en la mitad de  pista de baile y sin mejor reparo ni ningún tipo de pudor, este decidido sacar un látigo o especia de fusta que tenía amarrado en el costado, y empezó a castigar o ya sea a latiguear al esclavo al frente de todos en el lugar mientras este lo disfrutaba y estaba en 4 apoyos gritando en el piso; Instantáneamente me pregunte qué pasaría y si sería que veían a aquella persona como una mascota o un simple objeto, pues lo sucedido segundos antes me dio a entender que no solo lo veían como un simple objeto, pues a su vez, aquel esclavo o mascota estaba dispuesto a todo en esta vida con el fin de complacer a su amo.
Ahora si estaba totalmente atrapado, pues ya no tenia mas para donde mirar así que decidí mirar para el techo donde me encontraría mi gran ultima escena. Al levantar la cabeza me encontré  con que en el segundo piso del lugar, se estaba llevando acabo una orgia de proporciones épicas pues mal contado alcance a distinguir con mis amigos a por lo menos unas 15 personas diferentes las cuales estaban haciendo parte de este “ festín del sexo” donde la orientación sexual o cualquier tipo de preferencias eran nulas pues alcance a presenciar como tres hombres tenían sexo anal mientras uno de ellos tenia relaciones con una mujer y esta estaba practicándole sexo oral a otra mientras esta otra le daba a su vez, sexo oral a un hombre, al final esto parecía un sinfín de combinaciones y conexiones las cuales no lograba entender pues bajo los parámetros de la lógica y lo conocido nada tenia sentido en aquel momento.
Una vez presencie esta colosal orgia, decidí que así llevara solo 1 hora allí dentro, era momento de irme a mi casa pues con lo había visto ese día era suficiente para replantear mis planes de fines de semana y buscar algo mejor para hacer con mi tiempo. Sin mejor reparo y sin ningún tipo de remordimiento decidí pedir un Uber para mi casa diciéndole a mis amigos que simplemente no podía más, lo curioso del momento fue decir no puedo más, pues el resto de mis amigos dijeron lo mismo y todos emprendimos nuestra salida de aquel lugar.

Recuerdo, en el Uber de vuelta no parábamos de hablar de lo sucedido pues todos y cada uno de nosotros vio cosas que el resto no vio por lo cual se convirtió en un relato salvaje de aquella noche.

Al llegar a mi casa lo único en mente era entrar a bañarme por 3 horas con la mayor cantidad de jabón posible limpiando hasta los pliegues  dentro de los dedos de pies, pues me sentía totalmente sucio después de haber estado en un lugar así. Una vez Sali de mi esterilización corporal decidí que lo mejor era no pensar mucho en lo que había acabado de suceder y simplemente prometerme nunca volver a un lugar como este.

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